Hipertensión arterial: ¿cómo disminuirla?
La hipertensión arterial afecta a casi el 30 % de la población adulta, siendo la más frecuente de las afecciones cardiovasculares. Su incidencia aumenta con la edad. Pero ¿qué es la hipertensión? Se estima que una persona es hipertensa cuando su tensión diastólica (la cifra más baja) es superior a 9, y su tensión sistólica (la cifra más alta) es superior a 14. La hipertensión se califica de enfermedad "silenciosa" o "insidiosa". Efectivamente, muchas personas ignoran que la padecen y pocos de nosotros controlamos, regularmente, nuestras cifras tensionales.
Sin embargo, una presión arterial elevada provoca importantes complicaciones cardiovasculares. Según la OMS, es la causa del 62 % de los accidentes vasculares cerebrales. Efectivamente, este empuje mecánico excesivo ejercido sobre las arterias provoca anomalías, una rigidificación de las paredes y un aumento del riesgo de aparición, o de agravamiento, de placas de ateroma. Las arterias más frecuentemente afectadas son las carótidas, las coronarias, las renales o incluso las de las extremidades inferiores. La hipertensión arterial aumenta:
- el riesgo de accidentes vasculares cerebrales,
- de cardiopatías isquémicas como angina de pecho o infarto de miocardio,
- de arteriopatías de las extremidades inferiores, como un estrechamiento de las arterias que irrigan las piernas
- y de insuficiencia renal crónica, que puede requerir diálisis a largo plazo.
Por otra parte, la presión arterial aumenta indirectamente la actividad del corazón con el fin de mantener el caudal sanguíneo constante. Esto implica una hipertrofia ventricular izquierda y una pérdida progresiva de su actividad contráctil, lo que puede evolucionar hacia una insuficiencia cardiaca.
Estas distintas complicaciones rara vez son inmediatas. La gravedad de la hipertensión está relacionada con sus consecuencias a largo plazo sobre los diferentes órganos. Por supuesto, la medicina tradicional propone gran cantidad de "remedios": diuréticos, betabloqueantes (para ralentizar la frecuencia cardiaca), antagonistas de los canales del calcio (para disminuir las resistencias vasculares), etc. Pero estos tratamientos son exclusivamente sintomáticos y no están exentos de efectos secundarios.
¿Cómo regular la hipertensión arterial?
- La vid roja: reguladora de la circulación sanguínea
La Agencia Europea del Medicamento (EMA) reconoce la eficacia de la vid roja en el tratamiento:
- de los trastornos circulatorios venosos, como insuficiencia venosa o varices,
- de la fragilidad capilar, con la formación de pequeños vasos sanguíneos debajo de la piel
- de las sensaciones de ardor e irritaciones asociadas a una crisis de hemorroides.
Además, le atribuye propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antiedematosas, así como una acción protectora hepática, antimicrobiana y diurética.
Todas estas propiedades han sido validadas por investigaciones científicas sobre los polifenoles de la uva, entre ellos el resveratrol y los oligoproantocianidinas (OPC):
El resveratrol, presente en la piel de las uvas, muestra una potente actividad antioxidante y una capacidad real para ralentizar el envejecimiento en ciertas especies animales primitivas. Posee un efecto protector y estimulante del sistema circulatorio.
Las antocianosidas, presentes en las hojas de vid roja, disminuyen la permeabilidad de los capilares y aumentan su resistencia, evitando así la estasis venosa. En la uva, esta acción angioprotectora se ve aumentada por la presencia de taninos, astringentes y vasoconstrictores, que favorecen el retorno venoso. Se trata de los OPC.
El consumo de extractos de vid roja permite, por tanto, mantener las fibras elásticas que protegen las venas, restablecer la circulación, prevenir y reabsorber los edemas.
- El olivo: un hipotensor natural
La "moda" de la dieta mediterránea surgió de numerosas investigaciones que demostraban que la tasa de muertes debidas a enfermedades cardiovasculares era más baja en los países consumidores de aceite de oliva. Además, la eficacia probada de las hojas de olivo hace de ellas un tratamiento preventivo y curativo seguro para la hipertensión arterial. La hoja de olivo mejora la circulación al flexibilizar y dilatar las arterias, favorece también la diuresis, hace retroceder los edemas y disminuye la tasa de urea sanguínea. ¿Por qué? Porque contiene, entre otras cosas:
- oleuropeína, que inhibe eficazmente la oxidación,
- oleuropeósido, que actúa sobre los efectos de la hipertensión arterial como las cefaleas, los vértigos o los zumbidos de oídos. También posee propiedades diuréticas, hipoglucemiantes y espasmolíticas, con una acción vasodilatadora y antiarrítmica,
- flavonoides, que ayudan a neutralizar los radicales libres y desempeñan un papel importante en la protección de las paredes arteriales.
Según un estudio de la Universidad de Milán, las hojas de olivo ejercen una acción preventiva sobre la arteriosclerosis y las enfermedades coronarias. Por sus propiedades, permiten la disminución del colesterol "malo" (LDL) aumentando el "bueno" (HDL), lo que las convierte especialmente en un suplemento inestimable del tratamiento de la diabetes no insulinodependiente.
- El grosellero negro: para una acción antioxidante y drenante
Igual que las uvas tintas, las bayas de grosellero negro deben su coloración intensa a moléculas complejas. Se trata de las antocianinas, que tienen propiedades parecidas a las de la vitamina P y actúan como captadores de radicales libres. Además, contienen tres veces más vitamina C que la naranja y son ricas en provitamina A y vitamina E. Estudios recientes han demostrado que el poder antioxidante del grosellero negro proviene de una sinergia entre sus diversos compuestos (antocianinas, quercetina y vitaminas A, C y E).
Las bayas de grosellero negro también son vasculoprotectoras y venotónicas. Estas bayas refuerzan la resistencia y la permeabilidad de los capilares, mejorando así la microcirculación. Por ello, pueden utilizarse en la prevención y el tratamiento de las manifestaciones de la fragilidad capilar: cuperosis, vasos en forma de estrella en las piernas. Por tanto, el grosellero negro combate en particular el envejecimiento de las paredes de los vasos sanguíneos.
Se sabe también que las pepitas de grosellero negro son ricas en ácidos grasos esenciales de la familia de los omega-3 y de la de los omega-6. Estos ácidos grasos tienen propiedades hipotensoras (disminución de la presión sanguínea, o de la tensión) y antiinflamatorias. Su especificidad reside, además, en la buena asimilación de sus elementos. Difundidos en la sangre, posteriormente son excretados en la orina y son eficaces en todo el tracto.
Estas plantas en conjunto permiten ejercer una acción global sobre el sistema circulatorio y lograr una regulación eficaz de la tensión arterial. Además, favorece la microcirculación para actuar sobre todo el árbol venoso. Por último, su objetivo principal es mejorar el bienestar de las personas con hipertensión arterial.
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